
Vecinos de las colonias Diez de Mayo y Jorge Murad alzaron la voz ante la transformación de viviendas en bares clandestinos que operan sin control y ocupan banquetas como si fueran extensiones de sus negocios.
Según denuncias ciudadanas, en estos puntos se venden bebidas alcohólicas y se instalan mesas en la vía pública, lo que reduce el paso peatonal y genera desorden en la zona.
Los habitantes advierten que la problemática va más allá de la invasión del espacio: también se han registrado riñas entre clientes, ruido constante y un deterioro en la convivencia vecinal.
Pese a que la venta de alcohol en domicilios particulares está prohibida, los colonos aseguran que no hay sanciones visibles, lo que ha permitido que estos sitios operen con normalidad.
La situación ha generado inconformidad entre los residentes, quienes exigen la intervención de las autoridades municipales para frenar estos negocios ilegales y recuperar el orden en sus comunidades.



