
Pobreza, trabajo infantil y machismo agravan el riesgo para niñas y adolescentes
Puebla enfrenta una problemática estructural que impide a miles de niñas, niños y adolescentes vivir libres de violencia, reveló el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).
De acuerdo con el informe sobre la situación de la niñez y adolescencia en México, las agresiones familiares y sexuales continúan afectando principalmente a menores en contextos de pobreza y desigualdad.
La violencia familiar registra una tasa de 50.8 víctimas por cada 100 mil menores, mientras que la violencia sexual alcanza 80.9 casos por cada 100 mil.
El organismo internacional explicó que los castigos físicos y emocionales dentro del hogar siguen siendo vistos como prácticas “normales” en muchas familias, lo que perpetúa ciclos de violencia que afectan el desarrollo emocional, físico y social de las infancias.
La especialista en derechos humanos María del Rosario Arrambide González señaló que las niñas y adolescentes son las principales víctimas debido a los estereotipos de género y prácticas culturales arraigadas.
Asimismo, UNICEF advirtió que Puebla supera el promedio nacional en matrimonios infantiles y uniones forzadas, fenómenos relacionados con abuso sexual, violencia de género y trata de personas.
Otro de los focos de alerta es el trabajo infantil. En Puebla, el 17.9 por ciento de menores realiza actividades económicas, cifra superior a la media nacional de 13.1 por ciento.
La pobreza también representa un factor determinante. El informe señala que el 62.8 por ciento de las infancias poblanas vive en condiciones de pobreza multidimensional, situación que limita el acceso a salud, alimentación y educación.




